LA PUENTE ALTA

Uno de los elementos arquitectónicos mas significativos de la villa de Frailes son sus puentes, como elemento que une y crea lazos entre unos habitantes y otros. El puente es símbolo universal, símbolo de tránsito, de rito de pasaje, de búsqueda, de conexión. Un puente nos lleva desde una orilla a otra, quizás de lo conocido a lo desconocido…pero lo que sí es indiscutible es que, universalmente, reconocemos que el cruzar puentes supone un tránsito, siempre. Y además en estos últimos años de ha construido un nuevo puente a corde con los tiempos. Un puente colgante que hace las delicias de los fraileros y de los que nos visitan.

Antiguamente los puentes de Frailes eran de madera, expuestos a un gran deterioro debido a las inclemencias del tiempo y la furia de las aguas, que con su poder llegaban a romper los pontones que ponían en comunicación unos barrios con otros, y a unas gentes con otras. La primera noticia sobre la construcción de un puente de piedra en Frailes es de 1790, la conocemos por un expediente que se guarda en el Archivo Histórico Provincial de Jaén y que aporta luz sobre como fue la construcción en piedra del primer puente del que tenemos noticia escrita, la Puente Alta.

La Puente Alta como se le conoce en Frailes al puente más alto y de una mayor belleza, esta situado en el centro de la localidad; pone en conexión los barrios del Nacimiento y La Iglesia con los Picachos y Almoguer. Un 17 de junio de 1790, el entonces cura-párroco de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, don Felipe de Arjona; los dos alcaldes pedáneos, Lorenzo Cano y Pedro Mudarra; así como otros moradores de la localidad dirigen una petición al Consejo y Cámara de Castilla para que arregle el puente que se halla situado en el centro de la población cuyos reparos bienen siendo cotidianos y costosos. Por el documento que estudiamos sabemos que la población había crecido considerablemente y que era de unos 1.800 habitantes, además no sería necesario hacer los estribos pues servirían la misma roca madre, luego solamente habría que construir el ojo de piedra de cantería, cuyo gasto se presume ascendería a 8 o 10.000 reales.

El camino hasta llegar a la construcción del puente no fue fácil, el primer escollo a salvar sería el del dinero, de dónde sacarlo. Se apunta la posibilidad que sea de la corta y limpia que se hizo del monte de Navasequilla, cuyo importe ascendió a 16.000 reales de vellón. Pasa el tiempo y los fraileros no obtienen noticias sobre tan urgente y necesaria obra, el párroco y los dos alcaldes pedáneos cursan una nueva petición fechada el 20 de noviembre de 1790 al alcalde mayor alcalaíno, reiterando la súplica hecha al Intendente de Jaén argumentando la necesidad de un puente de piedra pues el pontón actual estaba en muy malas condiciones. El Ayuntamiento alcalaíno envía al regidor don Félix Gómez Montijano para que informe sobre la necesidad de la obra. En muy poco favorece a los fraileros este informe en el que podemos leer que en buena medida el aumento de población ha sido “…en atención a que muchos que aborrecen la rextricción y buen méthodo de costumbres, se han retirado a aquel campo … y para el establecimiento (de las familias) han ido tomando a su adbitrio los terrenos que le han parecido mas cómodos, para la fábrica de casas, a que han agregado huertos, sin más licencia ni facultad, que su mera boluntariedad”.

A pesar de no ser favorable el informe de don Félix Gómez Montijano, el corregidor de Alcalá la Real, quiere agradar a los fraileros y pide que los maestros mayores alarifes, emitan el informe necesario para iniciar las obras. El 22 de diciembre de 1790 el maestro mayor de obras Juan Miguel de Contreras, informa sobre la situación del pontón de madera y pasa presupuesto para hacer un puente nuevo de piedra, por la necesidad que hay para los que vienen desde Noalejo y Valdepeñas. El costo del nuevo puente de piedra ascendería a unos 8.769 reales, pues no sería necesario más que construir el ojo, ya que, se apoyaría sobre dos rocas que harían de cimiento y que le proporcionarían gran firmeza. Era deseo firme del alcalde mayor, alcalaíno el complacer a los fraileros en su petición de una puente nueva, y el 17 de enero de 1791 se dictamina que el encargado de las obras será el maestro don Juan Miguel de Contreras, se hará la obra a jornal y el dinero se obtendrá del entresacado y limpieza de “Zerro Prieto” y Navasequilla.

La construcción se debió llevar a cabo, pues en un expediente de obras fechado en 1833, poco antes de ser Frailes independiente de Alcalá la Real, podemos leer: “Don Rafael Ramírez, alcalde primero de esta población, con la atención que corresponde espone a Vuestra Señoría que la puente llamada Alta, única de piedra, que existe en esta población, y tan necesaria como es público, se halla por sus estribos tan deteriorada qua a no repararse, vendrá a ser ruina con la más lebe creciente que ocurra”. Como la población de Frailes tiene pocos medios económicos pide el alcalde que se supla el déficit monetario con “los brazos de los vecinos”, era el 29 de mayo de 1833.

El 3 de junio del mismo año se presenta a el Ayuntamiento alcalaíno la totalidad de los gastos que se iban a necesitar para ejecutar los arreglos en la puente. El presupuesto lo presenta Manuel Granados, maestro mayor de obras, y nos informa que: “ Puente de Piedra: este se halla descolgado un machón y amenasa ruina a cualesquiera havenida que para evitar sus costos son los siguientes. Primeramente para cajear un machón que cae al sol saliente de siete varas de ancho con cinco de alto que hacen quadradas treinta y cinco de sillares de cantería por su saca y lavora seis reales cada vara doscientos diez reales. De treinta y seis fanegas de cal a seis reales, 216 reales. De los jornales para reunir la cal con la arena: 030 reales. Doce días de manufactura quatro operarios a veinte y dos reales cada día: 264 reales. De la comida para estos dichos doce días a tres reales cada uno que son doce cada día: 144 reales. Suma: 864 reales”.

En 14 de junio de 1833 el señor intendente subdelegado de propios de la provincia, José Fernández de la Herrán, informa sobre la necesidad y urgencia del arreglo del puente, que se saca a subasta, al no haber postores que se hagan cargo de la obra se produce una demora en su reparación, se une a ello que los vecinos están en plena recolección, además de falta de dinero. En enero de 1835 ya habían comenzado las obras de reparación.

Más información sobre este puente nos aportan los libros de Actas Capitulares del Archivo Municipal de Frailes. En 1856, veinte años después de la remodelación anterior y una vez que Frailes hubo iniciado su andadura como municipio independiente. Ese año se presenta una solicitud al gobernador de la provincia, a fin de recaudar fondos entre los vecinos de la villa para restaurar la puente alta, la corporación opta por sacar el dinero de la venta de la madera de las encinas de Majada Abrigada y las Carboneras. En acta de 11 de mayo de 1856 se da cuenta de una solicitud que presentaron ante el Ayuntamiento varios fraileros por la que hacen presente la necesidad de reedificar la Puente Alta, pero los recursos para llevar a cabo la obra escasean; se quiere que se nombre una comisión del Ayuntamiento, para que recojan los fondos y lo necesario para hacer la obra. Este acordó que las obras necesarias a ejecutar en la puente eran muy peligrosas debido a la situación y estado del puente, amén de lo costoso de la obra. Se nombra a don Antonio de Castro y don Antonio Gago para que reconozcan el estado en el que se encuentra el puente e informen a la corporación.

En el mismo año, 1856 pero en acta de principios de diciembre podemos leer: “El ayuntamiento a consecuencia de las repetidas reclamaciones que el vecindario esta dirigiéndoles interesando la reconstrucciones de la Puente Alta de esta población, para que no continúe aislada la mayor parte de ella…”. En 1857 el gobernador de la provincia recaba información sobre el puente Alta. Y el Ayuntamiento acuerda que se reconozca la puente por don Antonio de Castro y don Antonio Gago, peritos de esta villa. Resulta que el tal sindico Gago “sin más autorización la destruyó cortando las maderas y hechándola abajo”.

El año de 1857 se produjeron fuertes temporales que destruyeron por completo el puente lo que llevó al cabildo a pensar en su nueva construcción pero un poco más abajo del curso del río, ya que era más segura y fácil, y se haría con un menor costo. Aunque no se muestran de acuerdo con el presupuesto presentado por los peritos con lo cual les piden que lo rehagan a fin de sacar los costes del ramo del jabón.El 22 de marzo, se leyó la comunicación del señor Gobernador en la que manda los expedientes instruidos para la construcción de la Puente Alta, al parecer no se mostraba de acuerdo con los gastos que eran necesarios para su edificación, con lo que los ediles fraileros insisten en que se sacaran del producto de la corta y limpia de las encinas de propios.

Nuevas noticias al respecto nos las da el acta de 1858 del Archivo Municipal de Frailes en la que podemos leer:”La Municipalidad en vista de que no resultó postor en la subasta verificada para las obras de La Puente Alta, siendo ya de inprescindible necesidad la construcción de dicha puente en vista de los perjuicios que esta sufriendo el vecindario puesto que una mitad de el se halla aislada de la otra mitad tanto que para venir a Misa y otras necesidades tienen que dar un rodeo de cerca de medio cuarto de legua, temerosa de que al vadear el río, con las frecuentes crecientes que experimenta ocurra una desgracia.” Los munícipes fraileros acuerdan iniciar la construcción por administración, y el maestro de obras elegido será el alcalaíno Eusebio Muñoz. En febrero se informa que la obra se hará por administración y que están hechos los acopios de cal, piedras y demás materiales. Las obras habían dado comienzo con el dinero obtenido por la venta de unas encinas a Francisco Mudarra Castilla, que eran de los bienes propios de la villa; pero faltó dinero y se pide que se le pregunte al tal Francisco si se paraliza la obra o se continúa. Se debieron de continuar porque el 5 de julio, el maestro de obras Eusebio Muñoz presenta la cuenta, y oído el parecer del síndico regidor, y examinada la obra minuciosamente, fue aprobada por unanimidad la construcción.

Aunque nos aventuramos a decir que no sería de muy buena calidad pues el 29 de junio, festividad del patrón san Pedro Apóstol, una tormenta que el documento califica de “…creciente nunca vista igual que tomaron los ríos del término… destrozó la puente Alta…”. Se manda que se reconozca el puente, para que den un presupuesto de gastos a fin de llevar a cabo la reparación.

Y ahí está, resistiendo las envestidas del tiempo y del urbanismo, dando comunicación a vecinos y foráneos, uniendo y facilitando el paso de un barrio a otro.

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